martes, 29 de julio de 2008

Mis Vecinos

Como en cualquier otro grupo humano, el porcentaje de gente normal y de gilipollas es igual por provincias, edades o comunidades de vecinos.
Lo malo es cuando te toca como vecino un ser que, además de poseer la cualidad de ser un gilipollas, tiene tiempo libre para hacer "el capullo".
Todo esto viene por medio del administrador de la finca, un pobre hombre, con el culo pelado de escuchar sandeces en interminables reuniones de vecinos, donde es más impotante poner a parir a los ausentes que centrarse en los problemas de la casa, te relata sin el menor entusiasmo la última idea feliz de la/el gilipollas a tiempo completo.
Y lo mejor de todo es que el sujeto que nos ocupa y al que no pongo de momento cara, y que no pienso hacer nada hasta que se manifeste y salga del "economato" en el que se escuda tras el administrador, suele ser un personaje que se le llena la boca de palabras: convivencia, junta extraordinaria, derrama, etc.. Su filosofía de vida es que él hace el bien para la comunidad, cuando la realidad es que el resto de la comunidad está hasta los huevos de su altruismo de "todo a cien".
Continuará.

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